Los torrentes olvidados bajo las calles

Barcelona parece una ciudad seca. La pendiente, los nombres de las calles y algunos muros cuentan otra historia: bajo el asfalto sigue existiendo una ciudad hecha por el agua.

Una calle que baja como el agua

En la avenida de Vallcarca, la ciudad desciende con una decisión extraña. El viaducto cruza el espacio por encima, las calles laterales se aferran a la pendiente y la calzada busca la llanura. No hace falta ver agua para comprender que aquel vacío no empezó siendo una avenida. La riera de Vallcarca dio forma al corredor antes de que el tráfico, los muros y las tuberías ocuparan su lugar.[1]

Esta es una de las gramáticas más antiguas de Barcelona: el agua baja de Collserola, reúne tierra y sedimentos y abre un camino hacia la llanura. Una riera o un torrente mediterráneo puede permanecer seco durante largos periodos y, sin embargo, volverse violento cuando la lluvia se concentra. Urbanizarlo no lo borra. Cambia su superficie.

De curso de agua a calle

Muchas vías de la ciudad siguen, cruzan o rectifican antiguos drenajes. A veces la huella es explícita en un nombre. Otras aparece en una calle que gira fuera de la trama, en un muro de contención, en una parcela oblicua o en una bajada demasiado pronunciada para el mapa actual. Los cursos de agua sirvieron también como límites entre propiedades y municipios: una línea natural podía acabar convertida a la vez en frontera administrativa, camino y alcantarilla.[2]

En Horta, el recuerdo de la riera no es solo toponímico. La red de torrentes que descendía de la sierra ayudaba a ordenar campos, masías, caminos y molinos. Cuando el norte de Barcelona se densificó, aquella hidrología quedó atrapada dentro de la urbanización. La calle moderna conserva fragmentos del problema: por dónde baja el agua, dónde se acumula y qué obras hacen falta para conducirla.

El canal que construía ciudad

No toda el agua urbana era torrencial. El Rec Comtal era una infraestructura dirigida: llevaba agua desde Montcada hacia el llano de Barcelona y alimentó durante siglos el riego, los molinos, actividades artesanales y usos urbanos. En Sant Andreu, Vallbona y más abajo, hacia el Born, el rec no era un accidente del relieve, sino una línea productiva. A su alrededor se organizaban el trabajo, las parcelas y la circulación.[3]

Cuando un tramo se cubre o desaparece, se pierde algo más que una lámina de agua. Desaparece una relación visible entre la ciudad y aquello que la sostenía. Los vestigios del Rec Comtal permiten reconstruir esa dependencia: Barcelona no creció al margen del agua, sino alrededor de una red que la traía, la desviaba, la ensuciaba y volvía a utilizarla.

La falsa desaparición

Cubrir una riera resuelve conflictos inmediatos: facilita construir, circular y conectar alcantarillas. Pero también puede producir una ilusión. La cuenca sigue existiendo. Durante lluvias intensas, el agua busca cotas bajas y recorridos antiguos, aunque ahora haya asfalto, aparcamientos o portales. Esto no significa que cada calle en pendiente sea una riera ni que cada inundación repita un mapa medieval. Significa que la ciudad moderna funciona sobre una geografía que no ha dejado de ser física.

El reto actual no consiste en desenterrar románticamente todos los cursos antiguos. Consiste en saber dónde están, cómo trabajan con la red de drenaje y qué espacios pueden absorber, retrasar o conducir mejor el agua. En una ciudad más caliente y expuesta a lluvias extremas, esta memoria es infraestructura.

Cómo leer el agua ausente

Hay que observar cuatro cosas. Primero, la pendiente: hacia dónde cae la calle. Después, el ángulo: qué líneas desobedecen la geometría dominante. En tercer lugar, los nombres: riera, torrent, rec, rambla. Finalmente, los muros, los puentes y las diferencias de nivel que delatan un antiguo vacío.

Volvamos a Vallcarca. Los coches siguen descendiendo por el corredor, bajo el viaducto. El agua no se ve. Pero la ciudad todavía se mueve dentro de la forma que dejó.

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Fuentes

  1. [1] Ajuntament de Barcelona / BCNROC. Guia de l’aigua de Barcelona.
  2. [2] Urban History. Streams and the urbanisation of Barcelona.
  3. [3] MUHBA. El Rec Comtal al Born.

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