La Barcelona que no se construyó
Los proyectos rechazados, cancelados o incompletos no son una galería de fantasías. Muestran qué ciudades eran posibles, quién las defendía y qué Barcelona acabó imponiéndose.
Un dibujo todavía no es una ciudad
La Barcelona no construida suele aparecer en una lámina seductora: una avenida atraviesa manzanas densas, unas torres se levantan junto al mar, un centro monumental se contempla desde el aire. El dibujo elimina el polvo, los alquileres, los límites de la propiedad y a las personas que habrían tenido que marcharse. Antes de admirarlo, el atlas debe preguntar qué clase de documento tiene delante. Una propuesta de concurso no es un plan aprobado. Un plan aprobado no es una obra financiada. Y una obra comenzada y abandonada es otra cosa. La distinción importa porque, de lo contrario, los proyectos no realizados pueden parecer más poderosos de lo que llegaron a ser. Su valor histórico está en las decisiones que los rodean: quién los encargó, qué suelo reclamaban, qué problema decían resolver y por qué se eligió otro futuro.
Barcelona, 1859
El debate sobre la expansión de la ciudad ofrece el ejemplo inicial más claro. El derribo de las murallas abrió una pregunta enorme: ¿cómo debía crecer Barcelona sobre el llano? Las propuestas relacionadas con el concurso de 1859 y la decisión en torno al plan de Ildefons Cerdà no discutían únicamente formas de calle. Expresaban relaciones distintas entre la ciudad antigua, los municipios vecinos, la movilidad, la propiedad y el poder público.[1]
El Eixample existente puede hacer que las alternativas parezcan fracasos inevitables. No lo eran. Leerlas devuelve incertidumbre a un momento convertido después en mito de origen.
El fracaso deja huella
Algunos proyectos desaparecen por completo. Otros sobreviven como una parcela reservada, una calle interrumpida, unos cimientos, un cruce ensanchado o un edificio concebido para un conjunto mayor. Los documentos reunidos en Barcelona projecta muestran que la ciudad no construida forma parte de la historia documental de la ciudad construida.[2] Una vía cancelada puede condicionar durante años las expectativas sobre el suelo. Un equipamiento prometido puede ordenar una campaña vecinal aunque el edificio no llegue. Un proyecto parcial puede determinar la posición de todo lo construido después. La comparación correcta no es, por tanto, un render brillante junto a una fotografía actual. Es propuesta, decisión y consecuencia. ¿Qué se habría derribado? ¿Quién se habría beneficiado de la conexión? ¿Qué se construyó en su lugar? ¿Qué problema siguió abierto?
Contraplanes
El archivo de posibilidades no puede contener solo arquitectos y administraciones. Las organizaciones vecinales también han dibujado itinerarios, equipamientos, parques y alternativas de vivienda. A menudo eran propuestas concretas: una escuela en un solar, la conservación de una fábrica, un paso sobre una infraestructura, una plaza en vez de otro bloque. Los proyectos de memoria popular conservan parte de esas campañas y del conocimiento local que las sostenía.[3]
Un contraplano que no se aprueba puede cambiar la ciudad si obliga al proyecto oficial a reducirse, desplazarse o justificarse. El éxito no se mide únicamente en hormigón.
La ciudad que ganó
Los proyectos no construidos hacen que la ciudad existente parezca menos natural. Revelan que una vía es una decisión entre alternativas, que una manzana conservada puede haber escapado a un derribo y que un solar vacío puede ser el residuo de un proyecto que perdió su momento político. El mapa más útil permitiría colocar una propuesta documentada sobre las calles actuales, retirarla y examinar las consecuencias de su fracaso. Ningún perfil futurista. Solo la geografía exacta de una decisión. Barcelona también está hecha de edificios rechazados, carreteras detenidas sobre el papel y futuros que solo conservan la estructura de un argumento dentro de un archivo.
Mapa estático: límites oficiales de los barrios (CartoBCN)
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Fuentes
- [1] MUHBA. Decidir la ciutat futura: Barcelona 1859. ↩
- [2] BCNROC. Barcelona projecta. ↩
- [3] BCNROC. 30 projectes de memòria popular als barris. ↩